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DE BOCA A BOCA Y DE LA CEPA A LA COPA.:
Así titula, Alfredo Amestoy, una entrañable carta escrita para su club, el Club de la Cepa.
DE “BOCA A BOCA” Y…
“DE LA CEPA A LA COPA”
En España, donde hay un refrán tan elocuente que lo dice todo: “Dios los cría y ellos se juntan”, se han dado, se dan y se darán todo tipo de cofradías, hermandades, peñas y clubs, donde se “juntan” todas las variedades del género humano que ha tenido a bien criar Dios.
Hubo en Madrid una peña que uno no llegó a conocer y que se llamaba la “Legión de Humor”. Se trataba de una asociación de intelectuales y artistas que regentó y comandó durante los años 50, el escritor Ricardo Laborde y que dotaba con una peseta su premio anual de novela de humor. En sus banquetes, si así se les podía llamar, sólo comían pollo asado escarola y flan; flan que ingerían por absorción, ya que no utilizaban cubiertos. ¡Ah! Y sólo hablaban de Larra…
Ya en l960- ahora se cumple el medio siglo-,intervine en la fundación del Club de Prensa del Garbanzo de Plata, galardón que ha recibido hasta el Rey de España y que celebra sus capítulos en torno a un suculento cocido madrileño.
En los años 80 fundé el primer Club de la Boina, que ya tiene media docena de filiales, incluída una importante “sucursal” en el País Vasco. No decreció está afición “peñista” ya que el día l de enero de 2.001 creamos el Club de los Capicúas. Desde entonces nos hemos reunido todos los años en el día y mes que corresponde con el último número del año. Así fue el 2 de febrero de 2.oo2, y el siete de julio de 2.oo7, y así será, sucesivamente, hasta el 12 de diciembre de 2.012. Después, ya veremos. O verán los supervivientes.
O sea que no faltan clubs curiosos y caprichosos. Bueno… faltaba uno y, miren por dónde, se ha creado en la Rioja Alavesa y celebro pertenecer a él desde el primer día.
El “Club de la Cepa” preveo que va a ser el golpe de gracia dado al “teatro del vino”, con sus decorados y trampantojos, alrededor de bodegas fantasma, promociones sofisticadas con esa parafernalia de catas, “maridajes” y “adulterios”. Hay mucho concubinato y contubernio en este momento en el mundo del vino. Y el Club de la Cepa puede contribuir a simplificar lo complicado. Con su lela “ de la cepa a la copa” permitirá que el buen aficionado al vino sepa el vino que bebe y el camino que ha seguido hasta llegar a su copa.
El socio del Club puede conocer de hecho el lugar donde están las cepas donde se ha vendimiado su vino blanco, su vino tinto, y su “crianza”, su “reserva” o su “vino del año” favoritos.
No saben igual los huevos que uno podría encontrar en el corral, ni la leche que uno ha tenido la fortuna de ver ordeñar, ni los higos que hemos cogido del árbol, que los que adquirimos en el supermercado.
Poder vendimiar en los viñedos del Club de la Cepa los racimos con que se va a hacer nuestro propio vino es un lujo “ de pecado”. Y no es una exageración hablar de pecado, puesto que ese fue el pecado por antonomasia. Coger la manzana del árbol fue el primer pecado, el “Pecado Original”.
Nadie vea “agravio de género” si recordamos que fue Eva, la “pecadora”. Ni ella entonces, ni ahora sus “hijas”, son capaces de resistir la tentación. Hoy parece que se va a repetir la historia de la manzana del paraíso, con la uva.. Y no nos referimos a esa labor de la vendimia en la que la mujer no tiene rival. Se trata , más bien, del vino que nunca atrajo especialmente a la hijas de Eva, pero que ahora se ha convertido en su bebida favorita. En Europa, pero sobre todo en Norteamérica, proliferan ahora
los clubs femeninos dedicados a la cata y a la degustación de buenos vinos.
El Club de la Cepa no deberá estar ajeno a este interés que responde a la gran actividad social que despliega la mujer profesional y, también , a ese descubrimiento de los investigadores de las universidades de Turín y Florencia que ha sorprendido gratamente a todo el mundo. Se trata de que los polifenoles y los flavonoides del vino pueden mejorar la función endotelial al facilitar la vasodilatación arterial y mejorar, en el caso de las mujeres sometidas a observación y que bebían dos copas al día, la lubricación y la excitación, mejorando así sus relaciones sexuales. No en balde Dionisos, antes y mejor que Baco, siempre premió a sus devotos no sólo con la alegría sino con la fecundidad.
La procreación puede convertirse en uno de los objetivos de las socias, y de los socios, del Club de la Cepa; pero hay otras misiones que la mujer puede desempeñar en esta Asociación, aparte de hacer más felices a sus parejas.. Es la mujer la que ya es requerida para elegir el vino en el restaurante, exigiéndosele cada día más conocimiento de los vinos.
En un club de estas características se pueden promover cursos y catas que le hagan a la mujer cada vez más versada en este arte que le permitirá, también, adquirir buenos vinos a buen precio, al tiempo que orientar a sus hijos en el consumo moderado del vino; única solución para impedir hábitos perniciosos como “el botellón” que malogra el disfrute del vino de por vida a tantos jóvenes.
Esta labor que puede realizar con éxito la mujer, la madre, es inestimable y se puede programar en clubs como el de la Cepa.
El enoturismo, la gastronomía y la relación amistosa, fraternal y entrañable entre los socios, son otros propósitos del Club que en sus estatutos tiene este lema insuperable: “ disfrutar del vino desde la cepa hasta la copa”
La difusión de esta filosofía está garantizada ya que nos encontramos ante un proyecto “novedoso y único” que va a generar “una fuerte vinculación emocional”.
El espíritu de Angel Santamaría y de su hija, Gloria Santamaría López, preside la fundación del Club y se percibirá en los viñedos, en la Bodega, en la Casa Rural y en todas las instalaciones y actividades del Club de la Cepa.
De “boca a boca” circula ya, no sólo por la Rioja y las tierras del Norte sino por toda España, este mensaje inequívoco y sugestivo: “ De boca a boca y de la Cepa a la Copa”.
Bienvenidas y bienvenidos.
Alfredo Amestoy Eguiguren
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