Ha dado comienzo un nuevo ciclo.
De todos es bien sabido que el otoño es la época de mayor actividad en viñedos y bodegas. Un periodo que atrae la visita de animosos turistas ávidos por conocer los entresijos de esta frenética estación.
Vendimias, encubados de mostos, fermentaciones, trasiegos y prensados dotan a La Rioja de un color y un aroma especial.
Después, con la llegada de los primeros fríos, todo se ralentiza y el invierno constituye un momento de aparente quietud.
La vid entra en un letargo llamado “Reposo Invernal” y los vinos recién elaborados y con sus malolácticas terminadas se tranquilizan, se paran. A lo largo del invierno descansan en los depósitos, los fondos van acumulando materiales y el nuevo vino va adquiriendo limpidez.
Todo esto no significa que viticultores y bodegueros no tengan nada que hacer. Al contrario, las labores continúan.
En el campo dan comienzo las podas y en la bodega continúan con los trasiegos, analíticas y tipificaciones, todo un conjunto de labores que permiten llegar al final del invierno con las tareas terminadas: la viña preparada para el comienzo de su nuevo ciclo y la bodega con los vinos jóvenes listos para embotellar y ser presentados en sociedad.
El 4 de marzo, unas 40 bodegas de la Asociación Bodegas Familiares de La Rioja presentaron al público, en el Palacio de Congresos, sus nuevos vinos de la añada 2009, una cosecha que el pleno del Consejo Regulador de la D.O.C.Rioja calificará el día 9 de abril como muy buena.
Los socios del Club de la Cepa seguimos visitando bodegas y degustando en muchas sus vinos jóvenes recién embotellados. Siempre aprovechamos la salida para ir al viñedo y el día 24 de marzo vimos a las cepas llorar fotografiando esas pequeñas gotitas de savia que salían por las heridas de poda y que ponían de manifiesto el inicio de un nuevo ciclo. ¡Bienvenido 2010!
